Migraña en Chile: cuánto afecta y por qué es un problema de salud pública

La migraña es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes en el mundo y en Chile afecta a cerca de un 10% a 12% de la población, según estimaciones de especialistas, convirtiéndose en un problema de salud pública que aún no cuenta con cobertura específica dentro del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES).

Aunque suele ser asociada únicamente a un dolor de cabeza intenso, la migraña es una enfermedad neurológica compleja que puede generar un alto nivel de discapacidad en quienes la padecen, afectando su vida laboral, social y emocional. En Chile, distintos especialistas advierten que su impacto es subestimado tanto por la población como por el sistema de salud, lo que ha generado una brecha en diagnóstico, acceso a tratamientos y cobertura estatal.

En ese contexto, el presidente de la Asociación de Cefalea y Algias Craneofaciales de Chile (ACEFALCH), el Dr. Raúl Juliet, ha señalado que se trata de una condición que no solo implica dolor, sino también síntomas asociados como náuseas, fotofobia y sensibilidad al ruido, lo que refleja su carácter incapacitante y su impacto real en la funcionalidad diaria de los pacientes.

Desde la neurología, el especialista Gonzalo Muñoz coincide en que la migraña no puede seguir siendo minimizada como un problema menor, ya que en muchos casos impide completamente el desarrollo de actividades cotidianas. En sus palabras, “es un dolor intenso que impide hacer las actividades del día a día”, lo que da cuenta de la magnitud del problema cuando las crisis son frecuentes o no están bien controladas.

Sin embargo, pese a esta carga clínica y social, la enfermedad aún no forma parte del GES en Chile, siendo una de las pocas patologías neurológicas relevantes sin cobertura garantizada, lo que obliga a muchos pacientes a financiar de manera particular sus tratamientos o depender del sistema público con recursos limitados.

En ese escenario, la exministra y académica Karla Rubilar advierte que la baja priorización de la migraña dentro de las políticas públicas responde, en parte, a la forma en que aún se percibe la enfermedad en los espacios de toma de decisiones. “Lo más probable es que en un país como el nuestro, donde todavía tenemos brechas importantes en enfermedades graves como las listas de espera oncológica, una enfermedad que se asocia como a un simple dolor de cabeza no está tan visibilizada”, señala, apuntando a la falta de reconocimiento estructural de esta patología dentro del sistema sanitario.

A esto se suma la necesidad de fortalecer el diagnóstico temprano y la formación médica en cefaleas, lo que permitiría reducir el subdiagnóstico y mejorar la derivación oportuna de los pacientes.

En esa misma línea, el senador y presidente de la Comisión de Salud del Senado, Juan Luis Castro, reconoce que la migraña no ha logrado posicionarse como una prioridad dentro del sistema sanitario chileno. “Creo que estamos frente a un problema poco visibilizado”, sostiene, advirtiendo que la enfermedad sigue fuera del GES y de otros mecanismos como la Ley Ricarte Soto, lo que refleja una falta de articulación institucional y presión política suficiente. A su vez, advierte que factores como el estrés y las condiciones de vida actuales podrían estar aumentando su prevalencia, lo que hace aún más urgente su incorporación a la agenda de salud pública.

En el plano legislativo, el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados, Andrés Celis Montt, es aún más crítico al señalar que la migraña crónica no ha sido tomada con la seriedad que requiere dentro del sistema. “El Estado no le ha tomado el peso a datos duros que existen sobre la migraña”, afirma, advirtiendo que muchos pacientes terminan siendo tratados sólo en atención primaria, sin acceso a especialistas, lo que deriva en automedicación frecuente y posible abuso de analgésicos. Además, recalca que la enfermedad puede generar discapacidad y afectar directamente la productividad laboral, situándola entre las principales causas de pérdida de calidad de vida según la OMS.

Celis también cuestiona la falta de legislación específica en Chile, señalando que no existe hasta ahora una estrategia nacional para abordar la migraña crónica, pese a las reiteradas solicitudes de pacientes por cobertura, especialistas y acceso a tratamientos. En ese contexto, plantea que cualquier avance real depende de voluntad política del Ejecutivo, ya que se trata de iniciativas que implican financiamiento estatal. “Esto es un tema de política pública. Cualquier gobierno podría priorizar a través de un mensaje presidencial”, sostiene.

En materia de tratamiento, el parlamentario destaca que una de las pocas terapias disponibles en el sistema es la toxina botulínica tipo A, utilizada en casos de migraña crónica, aunque reconoce que su alto costo limita el acceso para gran parte de los pacientes. A esto se suma la posibilidad de fortalecer herramientas como la telemedicina y el Hospital Digital, que permitirían reducir brechas en regiones y mejorar la derivación a neurólogos, aunque insiste en que el problema de fondo sigue siendo la falta de organización del sistema.

Desde el Ejecutivo, el propio Celis recalca que la solución no depende solo de infraestructura o tecnología, sino de una decisión política clara para priorizar la enfermedad dentro de la red pública. En esa línea, advierte que sin voluntad institucional, la migraña seguirá siendo una condición subdiagnosticada y subtratada, pese a su alto impacto sanitario y social.

Finalmente, los especialistas y autoridades coinciden en que la migraña debe ser entendida como un problema de salud pública y no como un síntoma menor, ya que su prevalencia, impacto funcional y carga económica la convierten en una de las enfermedades neurológicas más relevantes en Chile. En ese sentido, insisten en la urgencia de avanzar en políticas públicas, mejorar el acceso a especialistas y ampliar la cobertura de tratamientos, especialmente considerando que, pese a su impacto, sigue fuera de las principales prioridades del sistema sanitario en el país.