Migraña en Chile: (sobre)vivir entre costos que agotan, un Estado que ignora y un profundo estigma social

Mientras la Asamblea Mundial de la Salud volvió a advertir sobre la necesidad de fortalecer la atención de las enfermedades neurológicas, en Chile más de dos millones de personas con migraña continúan enfrentando una realidad marcada por la falta de cobertura, altos costos y un sistema que aún no reconoce plenamente una de las enfermedades más incapacitantes del mundo. 

Escrito por: Jarlin García, Juan Carlos Farías e Ítalo Sanhueza

A los nueve años, Antonia Vergara escuchó una frase que todavía recuerda con precisión: “esto no tiene cura y tienes que aprender a vivir con esto”.

Hasta entonces, los dolores de cabeza habían sido parte de su rutina infantil. Pero ese diagnóstico transformó el dolor en algo permanente. Con los años, la migraña dejó de ser un episodio aislado y comenzó a ocupar cada espacio de su vida: el trabajo, el descanso, los vínculos y hasta la posibilidad de proyectar un futuro sin miedo a una nueva crisis.

Hoy convive con migraña crónica refractaria, una variante severa que no responde a la mayoría de los tratamientos y que puede provocar crisis incapacitantes durante más de la mitad del mes. En su caso, los episodios se repiten entre 15 y 20 días mensuales, pese a haber pasado por cinco terapias distintas sin mejoras significativas. 

La enfermedad la obligó a dejar su trabajo como profesora. Las luces, el ruido y la sobreestimulación del aula se volvieron imposibles de tolerar durante las crisis. Pasó un año completo sin poder ejercer.Pero, según cuenta, lo más difícil no ha sido únicamente el dolor, sino también la incomprensión. “Creen que es solo un dolor de cabeza”, dice.

La vivencia de Antonia se ve reflejada en cifras: según la Encuesta Anual al Paciente realizada en 2024 por el Club de la Migraña, el 67% afirma sentirse comprendido en su entorno familiar, en el ámbito laboral el 72,2% asegura no sentirse comprendido por sus compañeros o empleadores. Además, el 13,7 % reportó sufrir entre 10 y 15 días de dolor de cabeza al mes, mientras que un 6,3% indicó padecer entre 15 y 20 días. Esa sensación de soledad llevó a Antonia Vergara a buscar comunidad y terminó convirtiéndose en creadora de contenido sobre migraña, visibilizando una condición, en su caso, crónica altamente incapacitante. 

Sin embargo, pese al impacto de la enfermedad, en Chile la migraña todavía no es reconocida dentro de las principales políticas públicas de salud. Actualmente, no está incorporada al sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), regulado por la Ley N.º 19.966, que hoy contempla 87 problemas de salud según la Superintendencia de Salud.

Tampoco forma parte de la Ley Ricarte Soto, destinada a financiar tratamientos de alto costo para enfermedades específicas. Según antecedentes obtenidos vía Ley de Transparencia, la migraña “no ha sido estudiada para ser incorporada” a dicha normativa. Aunque durante años fue reducida a un simple “dolor de cabeza”, la migraña está lejos de ser una molestia menor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una de las enfermedades neurológicas más incapacitantes del mundo y que además no tiene cura. 

En Chile, afecta aproximadamente al 12% de la población, es decir, a más de dos millones de personas, principalmente mujeres. Además, se encuentra entre las 20 enfermedades más discapacitantes del mundo y según las Estimaciones Mundiales de Salud 2021, las migrañas fueron la tercera causa principal de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) en todo el mundo, después del accidente cerebrovascular y la encefalopatía neonatal.

Según el neurólogo y miembro de la Asociación de Cefaleas y Algias Craneofaciales de Chile (ACEFALCh), Gonzalo Muñoz, la migraña “no es un simple dolor de cabeza”. Explica que se trata de un dolor intenso, generalmente localizado detrás de un ojo o en la frente, que suele acompañarse de sensibilidad extrema a la luz y al sonido, además de náuseas y vómitosCuando estas crisis se presentan durante más de 15 días al mes por al menos tres meses, se habla de migraña crónica, una condición que puede incapacitar por completo a quienes la padecen.

Esta descripción coincide con la experiencia de los pacientes. De acuerdo con la Encuesta Anual del Club de la Migraña de 2024, ocho de cada diez personas reportan dolor en un ojo durante las crisis y más de la mitad presenta náuseas, mareos o vómitos, confirmando que la migraña va mucho más allá de un simple dolor de cabeza.

Por otro lado, la neuróloga infantil Carolina Giadach advierte que la migraña también puede aparecer en niños y adolescentes, muchas veces con síntomas distintos a los de los adultos, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. 

Por otro lado, el doctor Raúl Juliet Pérez, quien es neurólogo y presidente de  ACEFALCH, sostiene que uno de los principales problemas es la escasez de especialistas dedicados al tratamiento de cefaleas en Chile, lo que ha contribuido a convertir la migraña en una enfermedad “callada o guardada”. Sin embargo, ese no es el único problema que rodea a la migraña. Según Pérez, varios factores han contribuido a que esta enfermedad siga siendo poco visible


























Entre ellos menciona la “no adecuada preparación académica al enfrentamiento de los dolores de cabeza, la tendencia de los propios pacientes a normalizar el dolor, escasos grupos de apoyo (comunidades movilizadas), la poca importancia dada por las autoridades públicas, así como también el difícil acceso a los tratamientos debido a sus altos costos”, enfatizando en que “no hay una sola culpa o responsabilidad, sino que es un problema multifactorial profundo”.

Una luz de esperanza: el origen de una comunidad migrañosa en Chile

En medio de esta falta de reconocimiento, en Chile surgió El Club de la Migraña, fundación sin fines de lucro creada por Antonia Cancino, una joven periodista quien convive con la enfermedad desde los cinco años

“Durante mucho tiempo pensé que era simplemente un dolor de cabeza más fuerte, no sabía que era una enfermedad neurológica”, recuerda. Esa confusión inicial, que aún comparten miles de pacientes al recibir su diagnóstico, fue el motor que la llevó a crear un espacio de contención, educación y visibilidad en redes sociales.

El proyecto comenzó como una cuenta personal donde Antonia compartía los tratamientos que había probado y relataba su experiencia viviendo con migraña. Tres años después, la iniciativa se transformó en una fundación que reúne a voluntarios, neurólogos y especialistas con el objetivo de impulsar políticas públicas y visibilizar la enfermedad.

Además, la organización ha contribuido significativamente al levantamiento de información sobre la realidad de las personas con migraña en Chile. Ese trabajo la llevó a participar en un encuentro de la European Migraine Alliance, realizado en el marco de la 79ª Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde Antonia expuso la experiencia impulsada por el Club de la Migraña y los desafíos que enfrentan los pacientes chilenos.

Cancino, sostiene que la invisibilización también responde a factores sociales y de género, ya que la migraña afecta principalmente a mujeres y sus síntomas suelen minimizarse. 

En este sentido, el mensaje de la periodista es claro diciendo que “queremos que la migraña sea reconocida como lo que es. Una enfermedad neurológica crónica que afecta la vida diaria de millones de personas”.

Cuando la salud se vuelve un lujo

Los altos costos y la falta de cobertura ya dibujan un panorama complejo para quienes conviven con migraña. Sin embargo, los datos revelan una realidad aún más dura. Según la American Health Foundation (AHF), el 62% de los pacientes en Chile dejó su tratamiento, ya sea por dificultades económicas, falta de eficacia o ausencia de apoyo médico sostenido. Este abandono no solo interrumpe el manejo del dolor, sino que también puede provocar un deterioro progresivo en la salud.

En relación con esto, el neurólogo Raúl Juliet Pérez advierte que la migraña también puede desencadenar otras patologías como ansiedad, depresión, insomnio y sobrepeso, “lo que la transforma en una enfermedad cada vez más rebelde”, asegura.

Pese a la existencia de medicamentos preventivos, terapias con anticuerpos monoclonales y otros tratamientos especializados, el acceso sigue siendo limitado debido a sus altos costos y a la ausencia de cobertura pública. Al no estar incorporados al GES ni a la Ley Ricarte Soto, muchos pacientes deben financiar completamente sus tratamientos.

En esa línea, Antonia Cancino explica que “los pacientes deben pagarlos de su bolsillo, lo que los hace inalcanzables”. Si bien en Chile existen medicamentos que ayudan a mitigar la migraña, como la familia de los triptanes, que incluye sumatriptán, zolmitriptán y rizatriptán. Estos se utilizan como fármacos de rescate (SOS) para frenar episodios de migraña ya iniciados, es decir, no tienen un efecto preventivo y pese a su efectividad pueden generar efectos secundarios que van desde mareos hasta dolor en el pecho, por lo que su uso no se recomienda en personas con problemas cardíacos.

Medicamentos como Rifalan (Rizatriptán 10 mg) o Keval (Eletriptán Bromhidrato 40 mg) se comercializan en cajas de solo seis comprimidos y pueden costar entre $19.280 y $26.899. Para pacientes con migraña que presentan más de 15 episodios al mes la cantidad suele resultar insuficiente.

También existen tratamientos preventivos con anticuerpos monoclonales, administrados mediante inyecciones, cuyo valor fluctúa entre los $200.000 y $300.000 mensuales. A esto se suma que muchos pacientes necesitan combinar medicamentos preventivos con tratamientos de emergencia, aumentando aún más el gasto mensual asociado a la enfermedad.

Antonia Vergara utiliza actualmente Pasurta, una inyección preventiva cuyo valor mensual es cerca de $200.000. Su diagnóstico de migraña crónica refractaria, la obliga a recurrir a opciones costosas para evitar que las crisis la dejen fuera de su vida laboral y personal. “Estoy comprando calidad de vida”, afirma. La frase resume no solo el impacto económico que enfrentan muchos pacientes, sino también la carga emocional de tener que elegir entre pagar un tratamiento o continuar viviendo con dolor.

Sarah Russo, abogada y partner de CasaIdeas, conoce bien esa realidad. Durante años ha debido costear sus tratamientos y, aunque considera fundamental incorporar la migraña al GES, sostiene que no basta con incluirla en un listado. "Tiene que estar bien cubierta, con especialistas, controles y tratamientos que realmente sirvan", afirma.

También reconoce que la desesperación lleva a muchos pacientes a probar cualquier alternativa que prometa aliviar el dolor. "Cuando llevas horas con migraña, pruebas cualquier cosa", dice.

Esto da cuenta que el impacto emocional también pesa. “La migraña se vive en el cuerpo, en la mente y en el entorno”, afirma la psicóloga clínica Carolina Herrera Troncoso, especialista en migraña. Además de convivir con esta condición, trabaja acompañando a personas que enfrentan la enfermedad, lo que le ha permitido conocer de cerca sus efectos en la salud mental.

Desde esa doble experiencia señala que el apoyo psico emocional es esencial, porque la migraña incrementa la ansiedad, puede derivar en depresión y afecta la vida social y laboral. En su consulta identifica detonantes como el estrés, la mala higiene del sueño y ciertos hábitos alimentarios, y advierte que muchas personas sufren aislamiento y estigma. También observa que, ante la falta de opciones, es frecuente recurrir a la automedicación

Pacientes a la deriva: ausencia de especialistas

La migraña no solo enfrenta barreras relacionadas con los altos costos, el estigma social o la falta de políticas públicas. También existe una notoria escasez de especialistas con formación específica en cefaleas y migrañas en Chile.

La Encuesta Anual del Club de la Migraña de 2024, también evidencia las dificultades para acceder a atención especializada. Aunque el 67% de los encuestados señala haber consultado a un neurólogo durante el último año, solo el 49,7% indica haber sido atendido por un especialista con formación específica en cefaleas, mientras que un 17,8% reconoce no saber si el profesional contaba con esa preparación. 

El neurólogo Raúl Juliet Pérez explica que durante la formación de medicina se destinan muy pocas horas al estudio específico del dolor de cabeza, incluso dentro de los módulos de neurología. Según señala, el problema continúa en el posgrado. “Las rotaciones son básicas y en muchas universidades de nuestro país, incluso de alto prestigio, no hay una rotación exclusiva de dolor de cabeza”, afirma. Esto, agrega, impide que los futuros especialistas logren “cuantificar y ver la importancia” de una enfermedad que afecta profundamente la calidad de vida de los pacientes.

La falta de formación especializada también repercute en otro aspecto: la dificultad para diagnosticar correctamente la enfermedad y evaluar su impacto funcional, incluyendo la entrega de licencias médicas. El neurólogo Gonzalo Muñoz explica que la entrega de licencias médicas “depende de cada profesional”, aunque generalmente se basa en la gravedad de los síntomas y en las complicaciones asociadas al cuadro clínico. Entre ellas menciona signos de deshidratación, persistencia de síntomas severos o la falta de respuesta a medicamentos.

Esta situación se refleja también en los datos de la American Health Foundation (AHF). Según la encuesta, el 25% de los pacientes en Chile esperó más de cinco años para recibir un diagnóstico adecuado, mientras que un 28% asegura que aún no logra obtenerlo.

La demora en el diagnóstico termina empujando a muchos pacientes hacia la automedicación. Sobre esto, Raúl Juliet Pérez advierte que automedicarse puede agravar aún más la enfermedad, ya que cada paciente presenta características y necesidades distintas. “El gran problema es que cuando empiezas a automedicarte, cuando tienes una gran cantidad de dolores de cabeza y empiezas a tomar fármacos, te intoxicas”, explica.

Una enfermedad ignorada por el Estado chileno

Para la académica y ex ministra Karla Rubilar Barahona, uno de los principales problemas es que la migraña continúa siendo percibida como una molestia menor dentro del sistema de salud, pese a tratarse de una enfermedad neurológica crónica con un fuerte impacto en la calidad de vida. 

A su juicio, esta mirada ha impedido que sea priorizada y ha contribuido a diagnósticos tardíos, subtratamiento y una constante minimización del dolor. Además, advierte que la enfermedad afecta mayoritariamente a mujeres, especialmente en edad laboral y reproductiva, lo que ha favorecido su histórica subestimación

"Existe el prejuicio de que la mujer exagera, que no quiere trabajar o que se trata solo de un problema emocional", señala. Para Rubilar, incorporar tratamientos preventivos no debería verse únicamente como un gasto, sino como una inversión que permitiría reducir licencias médicas, mejorar la productividad y aumentar la calidad de vida de los pacientes. A su juicio, la migraña sigue fuera de las prioridades sanitarias porque todavía no existe suficiente visibilización ni evidencia instalada dentro del poder político. “Todavía no está a ojos de los tomadores de decisión”, concluye.

Esa falta de reconocimiento también es advertida por el senador Juan Luis Castro, presidente de la Comisión de Salud del Senado, quien sostiene que la migraña aún no ha logrado instalarse como una prioridad dentro de la agenda sanitaria del país. A su juicio la enfermedad ha permanecido invisibilizada tanto por las autoridades como por la escasa articulación entre especialistas y organizaciones de pacientes. “No se ha situado como un problema relativamente importante en salud pública”, afirma, aunque considera que debería serlo dada su creciente prevalencia y el impacto que genera en la calidad de vida de quienes la padecen 







La última actualización del sistema GES, realizada en 2025, incorporó nuevas patologías, pero nuevamente dejó fuera a la migraña. Algo similar ocurrió con la Ley Ricarte Soto, que añadió nueve enfermedades sin incluir trastornos neurológicos crónicos relacionados con cefaleas o migraña refractaria.

De acuerdo con antecedentes obtenidos vía Ley de Transparencia, la migraña “no ha sido estudiada para ser incorporada” dentro de dicha normativa, evidenciando la ausencia de evaluaciones específicas sobre esta enfermedad en las principales políticas de cobertura sanitaria del país.

Una mirada similar tiene el diputado Andrés Celis, presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados, quien sostiene que el principal problema ha sido que el Estado no ha dimensionado el verdadero impacto de la enfermedad. 


"No se le ha tomado el peso a los datos duros que existen sobre la migraña", afirma. A su juicio, la falta de especialistas en la atención primaria favorece la automedicación y contribuye a que muchos pacientes desarrollen migraña crónica. Frente a este escenario, plantea fortalecer equipos multidisciplinarios especializados e impulsar la telemedicina para facilitar el acceso a neurólogos, especialmente en regiones.

El parlamentario sostiene que el principal obstáculo no es únicamente presupuestario, sino también de gestión y decisión política. Asegura que existen herramientas para mejorar la atención de los pacientes, como el Hospital Digital, la reorganización de la red asistencial y una mayor utilización de la telemedicina. "Los recursos están. Falta más voluntad política y ordenar la gestión", señala 






Por su parte, el neurólogo Raúl Juliet Pérez coincide en que existe una baja prioridad institucional frente a esta enfermedad. “De todas las enfermedades neurológicas, la única que no tiene apoyo a través del GES o Ley Ricarte Soto es precisamente la migraña”, afirma. A esto se suma la falta de un registro oficial específico, ya que la migraña no aparece reconocida como una enfermedad independiente dentro del sistema de salud, sino bajo la categoría general de “cefaleas”.

Este vacío dificulta levantar estadísticas precisas, limita la investigación y deja a los pacientes sin un respaldo institucional claro. Pese a ello, una fuente ligada al proceso, que pidió reserva de su identidad, señaló que desde el Ministerio de Salud existiría disposición para avanzar en el levantamiento de antecedentes y datos sobre la enfermedad, aunque hasta ahora no se han anunciado medidas concretas en esa dirección.

Entre el dolor y la desinformación: una cirugia que “cura”

En junio de 2025, Meganoticias emitió una nota informativa dando a conocer la cirugía de Botox que comenzó a realizarse en Chile para tratar la migraña. Sin embargo, al ser resubida a YouTube, el contenido apareció con un título especialmente llamativo para la comunidad migrañosa: “La nueva esperanza anti-migraña: Cirugía permite curar el dolor de cabeza”.

La reacción no tardó en llegar y generar debate en redes sociales. Diversas personas y agrupaciones vinculadas a pacientes con migraña, entre ellas Antonia Cancino del Club de La Migraña, criticaron el enfoque de la publicación y advirtieron sobre el riesgo de difundir mensajes que pudieran generar falsas expectativas en pacientes desesperados por encontrar alivio.

Para Cancino, el principal problema es presentar la intervención como una “cura”, cuando todavía no existe consenso científico suficiente sobre su efectividad a largo plazo. “No tiene respaldo médico todavía para saber con exactitud la eficacia de esta intervención”, afirma. Además, explica que en El Club de la Migraña han conocido casos de personas que, pese a someterse a la cirugía, volvieron a experimentar episodios migrañosos tiempo después.

En el caso de Jorge Avilés (24), cada episodio comienza de la misma manera: una luz blanca atraviesa los ojos. Sabe que después vendrá el dolor y que quedará fuera de funcionamiento, porque antes del dolor aparecen destellos, líneas en zigzag, zonas borrosas e incluso hormigueos o dificultades para hablar. Luego llegan las náuseas, la sensibilidad extrema a la luz y al ruido, y un dolor punzante que puede durar horas.

Agotado de probar medicamentos sin resultado y con una migraña con aura que lo aquejaba desde los 6 años, Jorge intentó el tratamiento que se volvió tendencia en TikTok y medios de comunicación: inyectarse bótox en las sienes para reducir las crisis. “Vi en TikTok, fuente TikTok”, dice entre risas. Sintió alivio durante un mes, pero el efecto desapareció y los episodios volvieron con la misma fuerza. Lo intentó dos veces más, sin éxito.

Aun así, reconoce que el procedimiento podría ayudar a disminuir ciertos puntos de dolor en algunos pacientes, aunque recalca que “bajo ningún caso puede ser una cura al 100%”.

La cirugía en cuestión ha sido impulsada en Chile por el cirujano plástico Nicolás Pereira, quien implementó una técnica desarrollada en Estados Unidos orientada a pacientes con migraña crónica refractaria que no han respondido a tratamientos convencionales.

Según explica el especialista, el procedimiento busca intervenir ciertos nervios periféricos ubicados alrededor de la cabeza, llamados “puntos gatillo”, es decir, zonas donde comenzaría el dolor antes de expandirse hacia el resto de la cabeza. Pereira enfatiza que esta no es una cirugía cerebral y que los nervios intervenidos se encuentran bajo la piel y sobre el cráneo. “Cuando uno escucha cirugía de migraña, un paciente escucha eso y se asusta. Dice: ‘me van a operar el cerebro’. La verdad es que no es así”, señala.

Según Pereira, algunos pacientes han experimentado una disminución significativa en la frecuencia o intensidad de las crisis. Sin embargo, reconoce que la técnica sigue generando controversia y que algunos neurólogos consideran que aún no existe evidencia científica suficiente para respaldarla. 

Entre quienes cuestionan esta intervención se encuentra el neurólogo Raúl Juliet Pérez, quien sostiene que la migraña no puede entenderse como una enfermedad quirúrgica. “La migraña no es operable porque se trata de un trastorno de las neuronas”, afirma. El especialista advierte que la difusión de este tipo de procedimientos sin suficiente validación científica puede transformarse en un problema para pacientes vulnerables que buscan soluciones definitivas frente al dolor crónico.

“La mejoría que puedan tener las personas con este procedimiento es transitoria. En lo personal, no recomiendo ni válido esta intervención, dado que aún no tiene una potencia científica que la valide realmente”, sostiene.

De esta manera, la principal conclusión de esta investigación es tan clara como incómoda: en Chile la migraña afecta a más de dos millones de personas, es reconocida internacionalmente como la segunda enfermedad más incapacitante del mundo, y que genera consecuencias en el trabajo, la salud mental, la educación y la calidad de vida. Sin embargo, quienes la padecen continúan enfrentando diagnósticos tardíos, escasez de especialistas, tratamientos de alto costo que deben financiar de su propio bolsillo y un sistema de salud que aún no la incorpora entre sus prioridades.

En la práctica, la carga de la enfermedad ha recaído casi exclusivamente sobre los pacientes. Mientras ellos organizan comunidades, generan datos, impulsan investigaciones y buscan abrir espacios de diálogo con las autoridades, el reconocimiento institucional sigue siendo insuficiente. La migraña no solo permanece invisibilizada por el dolor sino también por la falta de respuestas concretas frente a una enfermedad que afecta a millones de personas y que continúa esperando un lugar en la agenda sanitaria del país.




















REDES SOCIALES MIGRAÑA EN FOCO

@migranaenfococl 📌 ENTREVISTA A KARLA RUBILAR 📌 La médica, docente y directora de la Unidad de Salud Pública de la Universidad Autónoma, Karla Rubilar, aborda las gestiones que se han impulsado para avanzar en políticas públicas relacionadas con la migraña en Chile🇨🇱 Durante la conversación, se refiere a las reuniones que han sostenido representantes de la sociedad civil, con el @Club de la migraña como actor central, junto a sociedades científicas y autoridades, además de los recientes acercamientos con la Organización Mundial de la Salud (OMS)👀 Si bien Rubilar considera necesario incorporar políticas públicas orientadas a la migraña en nuestro país, enfatiza que la participación del Poder Ejecutivo es fundamental para concretar avances reales🤷🏻‍♂️ 📎Asimismo, sostiene que, pese a ser una enfermedad altamente incapacitante y reconocida internacionalmente por su impacto en la calidad de vida, la migraña continúa siendo insuficientemente visibilizada por quienes toman decisiones en materia de salud pública. Finalmente, plantea la posibilidad de implementar una política pública piloto, de manera gradual, que permita evaluar su impacto y medir si efectivamente contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con esta condición📝 ¿Crees que la migraña debería ser una prioridad dentro de las políticas públicas de salud en Chile? ¡TE LEEMOS!👀 #migraña #migrañacrónica #parati #chilegram #politicaspublicas ♬ sonido original - Migraña En Foco CL
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