Nutrición y migraña: mitos, evidencia y el rol de la alimentación en el manejo de la enfermedad

Mientras las personas con migraña suelen llegar a la consulta con largas listas de alimentos prohibidos y recomendaciones tomadas de redes sociales, la evidencia científica plantea algo distinto: más que restringir, la nutrición debe entenderse como una herramienta basada en la regularidad de hábitos.

En el manejo de la migraña, la alimentación suele ocupar un lugar importante para los pacientes. Muchos de ellos ya han modificado sus dietas antes de consultar, eliminando alimentos que consideran “gatillantes” o incorporando suplementos recomendados sin supervisión profesional.

El médico Cristobal Behrmann Contreras, especialista en medicina del deporte y nutrición explica que este escenario es frecuente y plantea un desafío para los profesionales: convertirse en una fuente de información, guiando las decisiones con evidencia y entendiendo que la nutrición no reemplaza el tratamiento médico en la migraña crónica, sino que lo complementa.

Más allá de los alimentos "prohibidos"

Uno de los principales mensajes de Behrmann es cuestionar el enfoque tradicional basado en listas rígidas de alimentos. 

Según explica, la migraña responde a un “modelo de umbral”, en el cual distintos factores, como sueño, hormonas o hidratación,  influyen en la aparición de crisis. Este umbral no es fijo y puede variar día a día, lo que dificulta atribuir episodios a un solo alimento en particular.

Además, los desencadenantes pueden ser acumulativos. Es decir, múltiples factores menores pueden sumarse hasta alcanzar el umbral que desencadena la migraña. Esta variabilidad explica por qué un mismo alimento puede generar síntomas en algunos momentos y no en otros.

Este fenómeno, puede llevar a los pacientes a desarrollar restricciones excesivas o incluso trastornos de la conducta alimentaria, al intentar eliminar alimentos que no necesariamente son responsables de las crisis.

¿Qué dice la evidencia sobre los principales desencadenantes?

Al revisar estudios controlados, el especialista señala que varios de los llamados “gatillantes clásicos” deben interpretarse: 

• Cafeína: puede actuar como desencadenante principalmente en casos de retirada abrupta, aunque en dosis bajas y constantes podría tener un efecto protector.

• Glutamato monosódico: se asocia a síntomas cuando se consume en forma líquida (como en sopas), pero no necesariamente en alimentos sólidos.

• Nitratos: relacionados con carnes procesadas, más que con proteínas frescas como pollo o pescado.

• Chocolate: la evidencia sugiere que no sería la causa directa, sino que el antojo aparece como parte de la fase previa a la migraña.

En este contexto, uno de los factores más relevantes es el ayuno. Pasar largos periodos sin comer puede favorecer la aparición de crisis, lo que refuerza la importancia de mantener una alimentación regular.

Hidratación y regularidad: claves del manejo

Otro elemento central es la hidratación. Según el especialista, aumentar el consumo de agua puede reducir significativamente las horas de cefalea en algunas personas, probablemente por el efecto de la deshidratación en el sistema nervioso.

En esa línea, una recomendación práctica es priorizar la regularidad:

• Evitar ayunos prolongados

• Comer cada 4 a 5 horas

• Mantener una adecuada hidratación

Estas medidas simples pueden ser más efectivas que eliminar alimentos específicos sin evidencia clara.

Dietas: entre evidencia y viabilidad

Respecto a patrones alimentarios, existen algunas estrategias que han mostrado beneficios, aunque con limitantes. 

• Dieta cetogénica: una de las más estudiadas, con potencial efecto protector al mejorar el aporte energético cerebral, aunque difícil de sostener en el tiempo.

• Dieta rica en omega 3 y baja en omega 6: asociada a menor inflamación.

• Dieta DASH: orientada a la hipertensión, pero con beneficios en migraña al promover un estilo de vida saludable.

Sin embargo, enfatiza que más que recomendar una dieta específica, lo más importante es adoptar una alimentación equilibrada y sostenible, adaptada a cada persona.

También advierte sobre prácticas que pueden empeorar la condición, como el ayuno intermitente prolongado o las dietas excesivamente restrictivas, que pueden aumentar el estrés y las crisis.

Suplementación: qué se sabe hasta ahora

En cuanto a suplementos, existen algunas opciones con mayor respaldo:

• Vitamina B2

• Magnesio

• Coenzima Q10

No obstante, el especialista aclara que los estudios en migraña presentan una alta respuesta placebo, cercana al 30%, lo que debe considerarse al interpretar resultados.

Aun así, al tratarse de intervenciones seguras, pueden ser una alternativa válida en ciertos pacientes, siempre bajo supervisión profesional.

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